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04/06/2015

Galicia lanza su primer proyecto de ciencia de financiación ciudadana

Conexinas y panexinas. Puede que estos nombres no le suenen, pero son dos proteínas fundamentales en la comunicación que las células mantienen entre sí -y por lo tanto vitales para el correcto funcionamiento de los tejidos-, un proceso clave que si se ve alterado deriva en enfermedades de todo tipo. Entender estos mecanismos de intercambio de información celular y su implicación en el desarrollo de patologías como la artrosis, psoriasis, melanoma o el cáncer de mama es crucial para el desarrollo de nuevas terapias más eficaces para su tratamiento. Y este es precisamente el objetivo del Grupo de Investigación Traslacional en Comunicación y Señalización Celular del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas (INIBIC) del mismo centro.

 

Pero que este objetivo pueda llegar a cumplirse o no dependerá en buena medida de la colaboración ciudadana. No es un proyecto al uso, sino que es el primero que se ha seleccionado en Galicia para ser incluido en la plataforma de micromecenazgo Precipita, impulsada por la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (Fecyt) para que cualquier persona pueda financiar la investigación pública. La meta es alcanzar 25.000 euros -el reto mínimo de 3.000 ya se ha logrado-, la cantidad necesaria para comprar materiales, diseñar experimentos y poder cofinanciar la contratación de investigadores posdoctorales.

«Cualquier donación, aunque sea de cinco euros, nos vale», explica María Dolores Mayán Santos, la directora del equipo. Las aportaciones pueden realizarse a través de la página en Internet de la plataforma: www.precipita.es

«Es bueno que la sociedad se implique en ayudar a la ciencia -añade Mayán-, porque también se beneficia de ella. En Estados Unidos, tanto ricos como pobres financian proyectos de investigación, aunque aquí en España esta realidad aún no existe».

Este cambio de mentalidad no es fácil, ya que pese a que las encuestas reflejan un claro apoyo de los ciudadanos a la ciencia, luego se muestran remisos a colaborar con ella mediante pequeñas aportaciones. Tampoco existe, ni de lejos, los programas de mecenazgo que existen en los países anglosajones, donde fundaciones o notables empresarios donan cantidades millonarias a la investigación.

Recortes

En España, la inmensa mayoría de la financiación de la ciencia proviene de los fondos públicos, que se han visto sensiblemente recortados con la crisis en los últimos años, lo que ha puesto en el disparadero a numerosos grupos de investigación y abortado numerosos proyectos.

«A nosotros -destaca Mayán Santos- nos piden que compitamos con los mejores a nivel europeo, pero no recibimos la financiación adecuada para poder hacerlo». En este sentido, la colaboración ciudadana puede suponer una bomba de oxígeno para mantener la investigación, a la espera de que la situación económica se recupere y la ciencia empieza a considerarse como una prioridad por parte del Estado.

Un grupo de 14 investigadores

El proyecto del equipo de A Coruña fue seleccionado por un comité de evaluación externa que ha valorado tanto su viabilidad como la capacidad del grupo para poder llevarlo a cabo con éxito. La iniciativa está respaldada por catorce investigadores, tanto clínicos como básicos, entre los que se encuentran el jefe de servicio de Dermatología del Chuac, Eduardo Fonseca, y el responsable de la Unidad de Mama, Benigno Acea. Su trabajo se orienta a tres líneas prioritarias: artrosis, enfermedades de la piel y cáncer de mama.